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LA TERAPIA CONTRA LA ENVIDIA

LA TERAPIA CONTRA LA ENVIDIA



Quien se alegra con los que se alegran y llora con los que lloran, ese es propio en todo lo que hace, pues, por el amor, abrazó la realidad; y lo hizo sin miedo, sin envidia, sin amargura, sin rencor, y sin competición. Solamente el amor verdadero produce esa seguridad para ser.

Hay personas que son capaces de llorar con los que lloran, pero no son capaces de alegrarse con los que se alegran. Sin embargo, para todo aquel que se alegra con la alegría que la otros visitó, el llorar con los que lloran es natural.

Y por qué quién es capaz de alegrarse con la bondad que sobre otros recayó como alegría es también capaz de llorar con los que lloran, siendo que el opuesto—llorar con los que lloran—no necesariamente hace la persona ser capaz de alegrarse con los que se alegran?

Ora, es que es más fácil para los inseguros sean humanos y amigos en la tristeza de los otros—realidad que la todos nivela en esta existencia—, que en la alegría de esos, aunque la tristeza es algo de que todos tienen harta experiencia en esta vida, pero de la alegría verdadera pocos tienen experiencia. Así, llorar con los que lloran es más fácil para cualquier un que alegrarse con los que se alegran, visto que llorar con los que lloran es identificarse con lo que es cierto (el sufrimiento), pero alegrarse con los que se alegran es tener la capacidad de celebrar el raro, el inusitado y lo que no es natural en este mundo de dolores.

Todo aquel que es capaz de alegrarse con los que se alegran es también capaz de llorar con los que lloran, sin embargo, ni todo aquel que es capaz de llorar con los que lloran es también capaz de alegrarse con los que se alegran.

Finalmente, quien tendrá envidia del dolor de los locos? Pero de la alegría de los alegres muchos tienen gran envidia!

Así, si usted desea desarrollar buenas cosas dentro de usted, aprenda a alegrarse de corazón con los se alegran, y, así, usted quedará libre de toda envidia.

Hay, sin embargo, aquellos que “aman” usted cuando usted está sufriendo, y que lo “odian” cuando usted está feliz

Ora, todo aquel que así siente, es un envidioso en estado de lucha permanente contra su envidia; de ahí vivir en conflicto, y de tal modo, que llorar con los que lloran es la dádiva de un cierto “mejor de su corazón”; y que acontece, inconscientemente, como camuflaje de la envidia que lo imposibilita de alegrarse con los que se alegran.

Para el envidioso, más difícil que soportar todas las cosas, todos los sufrimientos y todas las privaciones de la vida, es aguantar ver la bondad de la gracia de Dios manifestarse como alegría en el corazón de alguien que no sea el de él.

El envidioso es capaz de vestirse de solidaridad cuando ve el sufrimiento; finalmente, para él, el ser solidario en el dolor es una virtud de afirmación suya. Sin embargo, alegrarse con los que se alegran es una afirmación feliz acerca de la bondad de Dios sobre un otro. Y de eso solamente los que no tienen envidia en el corazón son capaces.

Así, conforme se ve, la envidia es una mierda, y sabio es todo aquel que de su propio corazón barre toda envidia para siempre. Pero para que esto acontezca es preciso que la persona aprenda la alegrarse en ser quién es, pues, solamente así ella no tendrá envidia de la felicidad de nadie.


Piense en esto!

Caio



Traducción: Rosélia Luis