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ACERCA DEL INFIERNO

ACERCA DEL INFIERNO

Lázaro es el nombre del infierno del hombre rico.

En la historia Lázaro no existía para él.

Pero él todavía existía para Lázaro.

Si salimos de la historia y miramos desde arriba, que vemos?

Vemos la narración saliendo de la boca de Dios.

Quien cuenta esta historia es Jesús.

Para Jesús, el rico no tenia nombre pero el mendigo se llamaba Lázaro.

Interesante es observar que en Lucas 16: 14-18 algunos temas anteceden a la narración del hombre rico y de Lázaro.

Primero viene la avaricia de los seres más religiosos, los fariseos. Ellos daban dinero públicamente como algo de gran importancia entre los hombres... se tornaba algo tan abominable delante de Dios: ellos colocaban el dinero como algo que compraba a Dios.
Después viene el tema del vigor de la ley e de los profetas. Juan Bautista encerraba una era histórica en la revelación. Ahora el reino era anunciado y el esfuerzo humano debe se tan grande para entrar en Él porque los hombres atribuyen al reino valores que a él no pertenecen y desvalorizan los reales valores del reino. La misma medida en que dan valor al dinero como si pudieran comprar un pedazo de Dios.

La ley es buena. El universo puede acabar, pero todavía así la consciencia sabrá siempre que la Ley de Dios es buena y restaura el alma. Somos nosotros los pecadores que damos a la Ley valor legal y no devoción en fe y amor y en Cristo Jesús como cumplidor de toda la Ley.

Es por eso que la letra mata.

Ejemplifica el tema de la ley la cuestión de repudiar a la mujer y dejarla sin amparo... para casarse con otra...... y con otra y así sucesivamente, como hacían los fariseos y muchos religiosos en Israel en aquellos días.

De modo que la Ley era transgredida por el derecho, así que poder amar es un derecho, pero el amor seria vilipendiado por la trasgresión de la Ley.

Así, no hay alegría perfecta en un mundo caído.

En este contexto surge el tema del rico Y Lázaro.

Es donde aparece el infierno como tema.

Ese infierno aquí descripto puede tener dos interpretaciones: los más abiertos le atribuyen simbolismos, limites, dimensiones y los más cerrados la interpretan literalmente.

De esa manera, el infierno pude ser un lugar, un lenguaje, un estado con su dimensión, o una descripción.

Nosotros no sabemos lo que es.

Y que es? – Usted me pregunta. Mi opinión es una simple convicción.

Y sabe cual es?

Nosotros buscamos en lugares lo que no cabe en lugar alguno, nuestro ser.

El ser solo es en Dios por lo tanto, en si mismo es infierno!

Por lo tanto, para el ser del rico – desde donde él veía - el infierno era ver a Lázaro en el ceno de Abraham. Y su infierno es aun mayor porque mirando la escena desde el infierno el rico de sentía tan “rico” (poderoso) que hablaba en forma directa de patrón a patrón con Abraham. Y encima pide que Lázaro vuelva a vivir para servirlo em el infierno donde él está.

Mas ante la imposibilidad de que Lázaro sea retirado del cielo, pide que sea enviado de regreso y aparezca en la esquina de la mansión de la familia de él, como un mendigo alucinado y que reaparezca diciendo que había sido enviado de vuelta por Abraham a pedido del dueño de casa, con él siguiente mensaje:
“no traten a Lázaro así”. Si Ustedes tratan a el mal, Ustedes van a ir al infierno también.

Si él hubiera sido enviado?
Que pasaría?

Ahora Lázaro seria arrojado de la esquina. Los perros tendrían que lamer sus resucitadas heridas en otra esquina de la ciudad.

De hecho, fue eso lo que Abraham respondió al rico en la conversación directa cielo-infierno que el texto presenta.

Donde para mi concluyo que el infierno comienza aquí Y continua como lo que se instalo en nosotros como una elección por la inexistencia de nuestro prójimo y de cualquier otro ser para nosotros, siendo eso una opción de libre albedrío, como decir no saber el nombre de Lázaro en la tierra pero acordarse muy bien del nombre de él en el infierno. Puesto que el infierno del rico era la tortura de ver a aquél Lázaro sentado tranquilo con Abraham mientras él padecía en aquél lugar.

Siendo así, el infierno se mantiene como un ethos, algo que acaba siendo en si misma porque está en si mismo y para si mismo. Solo reconoce lo que le conviene y siempre por las peores razones. Solamente Dios es en si mismo y para si mismo, y no “enloqueció” al salir de si y crear “fuera de si” aquellos a los que amo locamente a punto de morir por ellos. Mas eso es el cielo.

Volvamos al tema del infierno.

Concluyo que no importa en donde, como o con que cara exista el infierno, puesto que cada uno lo Vera con los ojos con los que vio la vida aquí.

Por lo tanto es lo que se puede decir de quien rechaza la invitación a vivir en Gracia de Dios y en Jesús Cristo:

Feliz la persona que en forma libre experimenta el infierno de su propio ser y cambia.

Así, infelices los arrogantes, porque ellos serán humillados e infelices los perversos porque no tendrán enemigos, infelices los insensibles porque llorarán por siempre, infelices los opositores del bien porque ellos tendrán que asistir la manifestación del bien para siempre sin poder hacer nada en contra, infelices los creadores de discordia porque ellos serán para siempre recordados como hijos del diablo. Infelices los que apedrean a los profetas porque tendrán que escuchar el eterno eco de sus propias condenaciones e infelices los que maldicen a todos los que amaren el reino de Dios porque de esa forma sabrán el significado de existir inalterables (sin posibilidad de evolución)como el diablo y sus Ángeles.


Mas así como son las bienaventuranzas son las desdichas.

Y así también como el corazón del hombre debe corresponder a su apariencia, así también el infierno del hombre siempre corresponderá al escenario de su propia alma.

Caio Fábio


Original: Sobre o Inferno
Traducción: Luis Alberto Pascual y Wanda de Melo