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TEXTOS > EN ESPAÑOL

JESUS Y La MUJER DE LÓ

“Acordaos de la mujer de Ló “— es una de las advertencias apocalípticas de Jesus.

Las recomendaciones que se siguen la esa advertencia son todas relacionadas la urgencia y la total decisión de no mirar para tras cuando las “señales” estén se cumpliendo...
Es como el Camino del hebreo, es andando...mirando adelante...vendo el invisible...yendo...nunca quedando esclavo a la nada; ni que la tal preciosidad esté en el piso de bajo de la casa. La orden es para brincar de la azotea y correr.
Es en ese espíritu que Jesus trata esa advertencia: “Acordaos de la mujer de Ló”.

Es extraño que Aquel que habló tanto sobre el peligro de la sal perder el sabor haya también aludido a una Estatua de Sal cuando habla de los peligros de la última hora?
Es claro que no!
Los jóvenes diría: “Todo a ver...!”
Sodoma, Gomora, Jerusalén, Río de Janeiro, Salvador, Manaus, París, New York, o cualquier otro lugar de muerte y violencia de la tierra, no deben ser objeto de la añoranza que suspira con pena de su ruina el día de la Gran Fuga...

Cuando ese día llegar cada uno no tendrá siquiera tiempo para buscar el dinero en la bolsa.
Ese día es como el Ladrón que viene la noche.
Un día ese día será el Día. Sin embargo, con otras caras, él siempre llega para cada ser humano muchas veces en la vida. Y el sabio sube el monte, o va para donde pueda, pero no queda con añoranza del que está bajo juicio divino. Si Dios mandar usted correr... Corra!
La vitalidad de esa advertencia, “Acordaos de la mujer de *Ló”, me deja asustado.
Es una Imagen Tenebrosa!

Una mujer mirando para Sodoma y Gomorra, y que queda petrificada por el mal olor que vino del juicio que cayó sobre ambas ciudades...
Este es un gran peligro. Volcar algo como esa estatua de sal, que no anda para adelante...aunque sea en fuga, como un hebreo debería hacer; y que queda con añoranzas de los pecados que no cometió.
Sí, porque la mujer de Ló no era vulgar de la ciudad. No! Jamás sería! Sin embargo, amó los pecados que no cometió; de ahí que, cuando llegó la hora de dejar aquello para tras...ella quedó “como” aquello que decía odiar.

Añoranzas de los pecados que no se cometió, es el poder existencial y psicológico que más hace hebreos vuelquen estatuas de sal.
Es aquella enfermedad de quien muere de envidia de quien hace algo que la persona considera pecado; y, por lo tanto, odia quien hace; mientras muere de añoranza de nunca haber hecho; y, por lo tanto, se petrifica al soplar del polvo de Sodoma.


“Acordaos de la mujer de Ló “


Caio




Escrito en 25/05/2004.