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TEXTOS > EN ESPAÑOL

UN ÁNGEL LLAMADO HELLENA



En esta primera Pascua sin mi ‘cordero’ Lukinhas, resolvemos salir todos juntos. Sólo Alda(viajando a trabajo) y Ciro (cantando una opera), no pudieron ir.

Fuimos juntos para Picinguaba, una playa en el litoral paulista, para un camping muy exquisito.

Éramos 11 personas. Adriana, yo, Davi, esposa (Tati), y Hellena; Juliana y el novio, Bruna y el novio, y William y Daniel, los tres últimos mis hijos por el amor que tengo por la madre de ellos, y, por ellos, independientemente de cualquier cosa.
Acampamos bajo fuerte lluvia, armando las barracas en el agua. Mientras eso, Hellena, con mi cuchillo de cazador ‘’ en la mano, decía: “Abuelo, vamos a matar una gallina para comer?”

Es que había unas gallinas andando por allá, y la menuda está acostumbrada a ir al sitio del otro Abuelo y ver gallinas siendo muertas para el almuerzo en la roza.

Fueron días maravillosos en todos los sentidos. La lluvia no consiguió entorpecer nada. Al contrarío. Tomamos muchos baños exquisitos de lluvia, y jugueteamos mucho en la arena.

La comunión que hubo entre todos fue maravillosa. Cada día más nuestras dos familias forman una sólo. Ellos se gustan independientemente de ser a causa de Adriana y yo seamos marido y mujer.
Durante esos días Hellena me dijo muchas cosas lindas del alto de su sabiduría de 5 años de edad.

En Picinguabaha y un río que juega su lecho al mar, pero que antes de lo haces, pasea con sus aguas mansas por la arena. Hellena sólo quería quedar en el río. Amó aquel silencio.

Era noche. Los niños tocaban guitarra en el balcón del camping mientras yo andaba con ella por la playa cerca del mar. De pronto.
“Abuelo, los que andan allá... (apuntó para las ondas bravas)... no son felices. Pero los que andan aquí en el río son felices!”—dijo ella con aire pensativo.

Entonces lloré pensando en cómo yo ya anduve por tantas ‘Ondas bravas’... y reafirmé mi antojo de andar en la tranquila de los ríos de paz.
Después de rehacerme de las emociones, yo dijo: “*Hellena, vamos allá con ellos... La música esta linda; no esta?”

“No, Abuelo. Vamos a quedar aquí en el paraíso. Aquí la gente oye la música, pero ve lo que ellos no tan vendo”— replicó el niño

Después miró en vuelta y suspiró. Entonces me dijo: “Mira, Abuelo. Aquí es el paraíso. No es lindo el paraíso?”

Me emocioné otra vez...

Sí, es lindo el paraíso.

En el otro día, por la mañana, ella escaló una pequeña roca que hay en la playa—bajo la supervisión del Abuelo, es claro—; y gritó: “Jesus, obligado. Yo doy gloria usted!”

Enseguida descendió y dijo: “Yo quiero que él ‘sabe’ que yo amo Él”.

Ella es capaz de parar un almuerzo de adultos y decir: “Yo olvidé de orar”. Entonces, orar en voz alta como se fuera una adulta, y, después, volver a comer como se no hubiera hecho nada más que el natural.

Usted dirá que soy un abuelo lechuza, y soy mismo. Pero sepa: tuve cuatro hijos, y todos muy especiales y hasta bien por encima de la media, pero nunca vi un niño con la lucidez espiritual de ella; y todo normal, sin religiosidad o enfermedad.(1).

Sólo para distraer...

Otro día Alda me dijo que estaba contando la ella que Jesus hube nacido de una virgen, y que Maria y José sólo fueron haber más hijos después que Jesus nació.

Hellena quiso saber como era eso. Alda habló que fue un ángel quien había dicho eso a Maria, y que la sombra de Dios a cubría y que ella quedaría embarazada.

“No, no, abuelo! Maria y José dieron muchos besos para Jesus nacer”—dijo ella con toda normalidad.

Estoy contando eso porque en la misma medida en que la ausencia del Lukas dolía, la presencia de la Hellena me alentaba y me consolaba, llenándome de gratitud por el amor de Dios por mí, por todos nosotros.

Bendito sea Aquel que en el dolor en los suple con alegría y consolación!
Combinamos que vamos a acampar siempre. Y el mejor: tanto mi mujer, Adriana (que nunca había acampado y ni podía pensar en la posibilidad), cuanto Hellena ( que tiene sólo 5 años), amaron la experiencia. Y Hellena se comportó como una adulta. Participaba de todo como gente grande. De hecho, ella ama la compañía de todos nosotros; y se divierte demasiado..., inclusive con las cosas de los adultos. Ella halla todo muy gracioso. Y ella es gracia pura.

Gracias a todos los que oraron por nosotros en ese primer aniversario de la muerte de mi Luk-Luk. Y sepan: El Padre en los consoló!


En él,


Caio